Sanarse en espacios que empoderan

En Alicún emergen varios manantiales de aguas termales, que pudieron ser utilizadas desde tiempos prehistóricos pertenecientes al Parque Megalítico de Gorafe. Destaca entre todos los manantiales, la conocida como Acequia del Toril o Acueducto del Toril, que inicia su recorrido precisamente en los Baños de Alicún de las Torres. 

El acueducto o Acequia del Toril, es una formación travertínica (de piedra caliza porosa), en forma de muralla. Tiene un trazado serpenteante, de algo más de 1,5 kilómetros de longitud, lo que lo hace muy estable, alcanzando por algunos puntos más de 10 metros de altura. El espesor de sus paredes es variable, en el cauce de mayor altura el grosor de las paredes llega a alcanzar los tres metros en su base y los 70 centímetros en su parte más alta, por donde discurre el agua. 

La Acequia del Toril, está formada por caliza porosa. Desde la llegada de los primeros pobladores de la zona, ya en época prehistórica, utilizaron esta canalización de agua para abastecer un asentamiento desde una de las ocho fuentes termales que hay en el entorno.

La existencia de este monumento natural, único en Europa, ha sido posible gracias a que las aguas que discurren por la acequia, a una temperatura superior a los 35 grados, están cargadas de sales solubles, sobre todo carbonato cálcico y sulfato de magnesio. Estas sales se han ido precipitando, poco a poco, al enfriarse las aguas sobrantes del Balneario, hasta crear una base rocosa que ha ido creciendo hasta convertir el recorrido en un acueducto natural. Según estudios del Instituto Geominero de España, los travertinos de la Acequia del Toril tienen dataciones que van entre los 205.000 años, los más antiguos, y 35.000 años, los más modernos.