Espacios que empoderan

Nuestra vida se rige por la razón, por la mente, eso nos da cierto control y seguridad, aunque paradójicamente nos desconecta de lo que realmente ocurre.

Pero ¿hasta qué punto nuestras decisiones razonables son efectivas o nos acercan al bienestar y la felicidad?

Tenemos un cuerpo que siente, que sabe sin tapujos que es bueno o que no: evalúa circunstancias, relaciones o entornos, de manera rápida y con extrema precisión.

Lo único que hemos de hacer es estar atentos a como nos afecta el flujo de sensaciones, esa intensidad.

Para ello es necesario dejar el falso control

Somos perceptores, es nuestra naturaleza, y basarnos solo en la mente es renunciar a  nuestro potencial, a nuestro ser.

Nos acercamos así al concepto de “Energía Creativa” de los taoístas, o al “Camino del Medio” del que los budistas hablan.  Actuar en base a lo que sentimos da profundidad, efectividad y congruencia a nuestros actos, nos acercamos a nuestra plenitud, lo que nos permite alcanzar una tranquila y plena felicidad.

Siguiendo las antiguas tradiciones del saber: geometría, simbología, arte, astronomía, historia, las integramos con la sensibilidad, para descubrir como se constituían los antiguos templos, que segmento de la conciencia trabajan y como modulan nuestro sentir y nuestra salud.

Este último punto es sumamente importante, saber cómo se mueve la energía dentro del cuerpo, nos permite entender la relación que hay entre el entorno y las personas, para luego modificar un espacio energéticamente de manera efectiva.